24. El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo, sobre la estaca, para que nosotros pudiéramos morir al pecado y vivir para la justificación; por sus llagas fuimos sanados.
58. Mis queridos hermanos, párense firmes e inmovibles, siempre haciendo el trabajo del Adón tan vigorosamente como puedan, sabiendo que unidos con el Adón sus esfuerzos no son en vano.